Base naval en Guantánamo: aberración jur

Base naval en Guantánamo: aberración jurídica y ofensa a los cubanos
Por Víctor Hugo Purón Fonseca
Foto: Lorenzo Crespo Silveira
Guantánamo es término bien reconocido amablemente en el mundo por la amplia difusión de la célebre Guajira Guantanamera. Lamentablemente, también lo es por la existencia de la base naval que los Estados Unidos mantienen aquí hace 114 años. Es la más antigua de esa potencia imperial fuera de su territorio.
Del sentir se hace eco el Doctor en Ciencias Manuel Carbonell Vidal, vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, y colaborador del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, al conversar con Venceremos, con motivo de su participación en el V Seminario Internacional de Paz y por la Abolición de las Bases Militares Extranjeras, con sede en Guantánamo desde ayer y hasta el domingo 6 de mayo.
Un tratado ilegal
El especialista alude de inmediato a la ilegalidad de la ocupación por los Estados Unidos de un pedazo del territorio cubano en la bahía de Guantánamo, al iniciar el diálogo.
“Verdadera y únicamente, la base es un territorio ocupado de manera ilegal –acentúa el vicerrector del cubano Instituto de Relaciones Internacionales-. Es una violación del derecho internacional. El supuesto del tratado está viciado desde su origen, porque los tratados nunca pueden ser perpetuos, y este lo pretende con afectación de los intereses nacionales cubanos”, enfatiza el perito en relaciones internacionales.
El experto rememora detalles históricos, como que en febrero de 1903, los presidentes de Cuba y Estados Unidos suscribieron el acto por el cual la primera arrendó a los segundos, “por el tiempo que las necesitasen y para el objeto de establecer en ellas carboneras navales, las extensiones de tierras y aguas ubicadas en Guantánamo”, e incluso ese tratado se ratificó en ulteriores acuerdos.
Rememora que es un producto de la ilegítima Enmienda Platt, aprobada por el Congreso de Estados Unidos el 2 de marzo de 1901, e impuesta a la fuerza a los constituyentes cubanos, quienes la aceptaron angustiados el 12 de junio de 1901, pues los ocupantes norteamericanos fijaron su retirada del país a su aprobación, si no se quedaban sin permitir la existencia republicana.
La potencia actuaba so pretexto de garantizar la independencia de Cuba, cuyos patriotas pelearon por ella durante más de treinta años y aspiraban legítimamente a conquistarla al fin sin cortapisas.
“De hecho el enclave extranjero en suelo cubano defendió sólo sus intereses a lo largo de su historia; desde ella se vejó y agredió moral y físicamente a nuestros nacionales, agresividad agudizada a partir del triunfo de la Revolución, hace 58 años, con proyectos contrarrevolucionarios y anticubanos que provocaron víctimas mortales entre nuestro compatriotas.
Una ratonera política
“Ni siquiera -prosigue el entrevistado- tiene ya importancia militar estratégica para Estados Unidos, cuyo poderío y capacidad de maniobra son suficientes para resolver sus intereses sin ella, que en caso de conflicto armado (ojalá nunca ocurra) se convierte en una ratonera.
“Su carácter esencial es hoy político. Con su existencia y su presencia ocupando un pedazo del territorio de Cuba, Estados Unidos lesiona los legítimos intereses nacionales de los cubanos, molestan y agreden moralmente al país, su soberanía; la usan como campo de detención, reaprovisionamiento de la marina de guerra en la región, exploración de esta zona y otros pormenores irrelevantes a su condición militar”, detalla.
“Por el origen viciado del tratado y la obstinación imperial en su interés político estratégico, la Revolución, el gobierno y el pueblo cubanos reclaman la devolución del territorio ocupado. Los diferentes gobiernos de los Estados Unidos, no importa la administración que sea, se niegan a tratar el tema en la agenda de normalización del trato entre los dos países, incluso después del restablecimiento de relaciones.
“Por eso –aprecia el vicerrector del Instituto de Relaciones Internacionales-, Cuba, como lo hace con el total respaldo del mundo contra el bloqueo, mantiene constante la denuncia de la violación que es la base norteamericana en Guantánamo a través de la propaganda política, en todos los medios y espacios, tanto bilateral como internacionalmente.
“Nuestro reclamo legítimo de retorno del territorio ocupado es conocido y apoyado en muchas partes y espacios –concluye Carbonell Vidal-. Como amantes de la paz y de la legalidad en el trato entre países, recordamos el antiguo refrán: Cuando las armas hablan, las leyes callan. Estamos en Guantánamo exigiendo que las armas no hablen, sino que se respeten las normas del derecho internacional, en bien de la paz entre los pueblos”. http://ow.ly/i/uu4Px

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