Edgard Gousse: EL INFAME OPORTUNISMO

Tomado de http://laislaylaespina.blogspot.com/

martes, 8 de julio de 2014

 chemines poetiques♣ A propósito de la antología bilingüe de poesía joven cubano-haitiana CAMINOS POÉTICOS-CHEMINS POÉTIQUES  Voces nuevas de Cuba y Haití / Voix nouvelles de Cuba et d’ Haiti (Editorial Tres Américas)

presentada en el XXXIV Festival del Caribe, Santiago de Cuba, el  6 de julio de 2014.

Por Reinaldo CEDEÑO Pineda

Esta es la historia de lo que nació como un hermoso proyecto y acabó convertido en una infamia. Como se trata de un libro que implica a muchos escritores, como su presentación se han hecho pública, como puedo decir con orgullo que lo ayudé a existir, aquí van estas notas. Los que me conocen saben que nunca las hubiera querido redactar.

   El haitiano-canadiense Edgard Gousse, a quien conocí por el poeta Jesús Cos Causse hace algunos años, me comisionó en casa de la inefable Marlene —compañera de muchos años de Coss― para un posible libro que abarcaría la obra de la joven poesía cubana y haitiana. Él se encargaría de la hermana isla y de 17 autores, y yo de seleccionar a otros 17 jóvenes poetas en la Mayor de las Antillas, mas la presencia especial de la núbil Libertad Dearriba.

    De aquella conversación fueron testigos José Orpí, la propia Marlene y León Estrada. Este último trabajaría a su vez en una antología general de poesía cubana. La idea era un trabajo a dos manos. El haitiano mostró incluso una posible cubierta ya hecha que mostraban a dos autores. Así quedamos en ese primer contacto, y en los posteriores.

   En fatigosas jornadas, durante meses, robé tiempo a mi trabajo y a otras responsabilidades para honrar mi compromiso.  Primero, se dieron a conocer  las bases de manera digital e impresa —incluido el periódico Juventud Rebelde― y se creó una cuenta para que los interesados enviaran sus poemas. Aquello parecía serio. Sobre la base de mi juicio, de una intensa lectura y de la sugerencia de otras personas, seleccioné y busqué autores jóvenes de valía a lo largo del país.

    Podría hacer otro volumen  de cómo logré localizar y convencer a algunos de ellos, porque se exigían  textos INÉDITOS. 

  Consulté, devolví, pedí explicaciones y hasta incluí ―a petición del mismo Gousse y con preguntas preparados por ambos— cuatro interrogantes que vinieron a complicarlo todo porque necesitó otras tantas consultas; pero esa petición también fue completada. Fue, en verdad, un trabajo de primer editor.

  Correos fueron y vinieron, llamadas fueron y regresaron desde Pinar del Río hasta Guantánamo, sin que mediara más financiamiento que el de mi menguado salario. Tuve incluso que reponer el teclado de mi computadora, que se resintió de tanto trabajo. Lo expongo no como arrepentimiento, sino para que se sepa el carácter de la contribución.

   Cada centavo lo di por bien empleado. Se trataba de la posibilidad de abrir puertas a voces nuevas de la lírica cubana. 

  Gousse seguía sumando iniciativas a la antología. La última fue una reseña crítica de cada autor. Traté de disuadirlo —no porque lo considerara intrínsecamente una mala idea―, sino por el riesgo de establecer criterios sobre la base de unos pocos poemas. En mi opinión, se actuaría de una manera impresionista, porque en algunos casos, las breves carreras de los autores aún no habían arrojado libros. Era difícil. Lo intenté, no obstante, y le envié lo escrito sobre Libertad Dearriba ―publicado en más de un sitio— y Eliécer Almaguer, mas mi parteneren la antología tenía otras consideraciones, otros gustos. 
  Le dejé el camino expedito para que tomara de su mano esa parte del volumen. ¿Qué más podría hacer? Un estilo no es posible cambiarlo. En el  interín, por cierto, también decidió no seguir trabajando con Edgard Gousse, el poeta  Agustín Garzón quien le ayudaba en la traducción.

  Le suministré entonces, escrupulosamente, todos los datos de los autores cubanos: fechas de nacimiento, direcciones postales y electrónicas, biografías, las respuestas a las pequeñas entrevistas autor por autor y, por supuesto, los poemas ya decantados. El núcleo de la antología estaba terminado, la papilla lista. 

     Sin embargo, CAMINOS POÉTICOS-CHEMINS POÉTIQUES  Voces nuevas de Cuba y Haití / Voix nouvelles de Cuba et d’ Haiti aparece ahora como obra de un solo autor. Mi nombre —que es decir mi esfuerzo― fue remitido “al corazón profundo” del libro. Tal fue el término empleado por Gousse. Léase: un puntaje apenas visible como seleccionador, una mención en los agradecimientos. Ni el propio Edgard encontraba esa línea en la presentación hecha este 6 de julio de la Casa del Joven Creador. El trance tragicómico movió a la risa del auditorio
No soy ningún advenedizo en materia editorial y ese despropósito nunca debió ser. Sé donde debe ir cada cosa. El aporte era capital y así debió ser reconocido. Edgard Gousse actuó como el emperador que al no ver cumplidos sus caprichos, pasa por sobre la cabeza de sus servidores. Actuó de mala fe y con una alta dosis de oportunismo, cual si tirara un hollejo luego de exprimirlo. Tengo un vecino que lo llamaría de una manera más fuerte.

   Los  autores cubanos —la mitad del libro— que están aquí son mi responsabilidad. Y también sus versos, sus datos y sus respuestas.  Una antología no existe sin antologador y sin el riesgo de su criterio. Un libro no existiría sin autores, una editorial no existiría sin autores, una imprenta no existiría sin autores.

   A estas alturas he visto publicado mi nombre en libros, revistas o periódicos más veces de lo que imaginé. No se trata de eso. Mi madre me enseñó desde muy joven a jamás ambicionar lo que no me pertenece, pero también a defender lo que merezco.

   Pudiera parecer este un capítulo particular, pero  lo más triste es que no es la primera vez que Edgard Gousse se ve envuelto en capítulos oscuros con escritores de Santiago de Cuba y muchas personas pueden atestiguarlo. Esperemos que sea la última.

   Este es un caso más, donde la nobleza y la confianza se estrellan contra el humillante poder del dinero.

   Si no leí estas notas en la propia presentación del 6 de julio, si domeñé mis demonios fue por respeto elemental a los allí presentes ―haitianos y cubanos―, a la Casa del Joven Creador y a la Asociación Hermanos Saíz que no tenían que pagar semejante acción. 

   Quiero que sepan los poetas Maikel Rico Trujillo, Eilyn Lombard Cabrera, Miguel Cándido Francisco Reynaldo, Yannier Orestes Hechavarría Palau, Jamila Medina Ríos, Reynier Rodríguez Pérez, Eliécer Almaguer Almaguer, Moisés Mayán Fernández, Rodolfo Tamayo Castellanos, Javier Luis Mora, Yoricel Andino Castillo, Raisa Katiuska Olivera Fleitas, Ricardo Javier L. Deville,  Arlin Alberti Loforte, Yunier Serrano Rojas (Valerio). Heriberto Machado Galiana y Daniel Lienz Fariñas, que me alegra su confianza, que me enorgullece verlos en el libro.

   Temo sin embargo, que se agregue a la condición ya sabida de que no recibirán un centavo —así lo establecía la convocatoria divulgada― el que no lleguen los ejemplares a todos.  Debo confesarles que la solución escapó de mis manos. Quisiera equivocarme.

   No me he leído las críticas ni los versos de los poetas haitianos, mas a primera vistaCAMINOS POÉTICOS-CHEMINS POÉTIQUES  Voces nuevas de Cuba y Haití / Voix nouvelles de Cuba et d’ Haiti (Editorial Tres Américas)parece un libro hermoso, aunque no siempre lo más hermoso resulte lo más limpio.

Publicado por Reinaldo Cedeño Pineda (EL POLEMISTA) en 7/08/2014 01:44:00 a. m.

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