Titulares

La Joven Cuba

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) @JimmydeCuba

¿Tú estás seguro? ¿En el noticiero? Esa fue mi reacción cuando mi amigo me pregunta por teléfono si vi en el noticiero la noticia sobre el fraude en la prueba de ingreso de Matemática y no es que dudara del hecho porque cuando el río suena…sino porque vi los titulares del noticiero y esperé las noticias del deporte antes de apagar el televisor para que Ernestico pudiera dormirse.

No soy especialista en la materia pero los titulares en un medio informativo deben apuntar a las principales noticias que serán abordadas en el espacio, las más importantes y de manera inteligente mantener al televidente –en este caso- atento hasta el final. El fraude antes mencionado es algo que afecta a cientos de miles de cubanos y aún así para la televisión cubana no es digno de titulares, ni siquiera se menciona entre las primeras noticias.

No…

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2 pensamientos en “Titulares

  1. La noticia debió haber sido un titular por el grado de corrupción que revela el hecho de que profesores de educación media superior hayan cometido ese tipo de fraude por los motivos que fueran.
    También puede no ser titular el hecho en un país en el cual la corrupción y el fraude sean fenómenos tan comunes y extendidos que el propio presidente d Cuba se haya tenido que referir a ello otras veces.
    Por ello me parece lo mas interesante que los medios informativos castristas se hayan visto obligados a dar la noticia cuando ya no era un secreto para nadie gracias a su difusión en las redes sociales y los medios de prensa independientes.
    Es una pena que en el extranjero conozcamos las noticias sobre Cuba antes que en Cuba y muchas veces noticias de las que nunca se entera el pueblo cubano.

    ¿Maldito fraude? (+Textos de docentes y Posición del MINED)

    21 mayo, 2014 de Visión desde Cuba Deja un comentario

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    Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Es difícil reconocer que uno se equivoca, asumir que pudimos hacer mejor las cosas o que por culpa de un puñado de corruptos se ponga en tela de juicio la obra que con tanto sacrificio han construido miles de educadores y educadoras en este país. La educación cubana sigue recibiendo desde hace algunos días, con y sin razón, embates de desenfrenados “dolientes” que acusan al sistema de lo que en realidad hacen seres humanos.

    Cientos de opiniones han sido emitidas en Cubadebatey Granmatras publicar una nota del Ministerio de Educación Superior anunciando que se repetiría la prueba de ingreso de Matemáticas luego de reconocer que hubo un fraude en su aplicación. Me duele leer tantos “horrores ortográficos” y la manera desgarradora con la que algunos culpan a la educación por los malos actos de algunos pocos. ¿Que tenemos fraude y corrupción en Cuba? Innegable, pero pretender justificar con ellos la manera oportunista que encontraron unos bandoleros del siglo XXI para lucrar y obtener beneficios a costa de los demás es poco menos que bochornoso.

    Cuando hace algunos días leí en La Chiringa de Cuba la primera alerta sobre este fraude en las pruebas de ingreso, me pareció inoportuna la manera en que Carlos Alberto apuntó su ballesta hacia el Ministerio de Educación, al igual que lo hicieron muchos padres desconociendo que la responsabilidad de las pruebas de ingreso es compartida entre este y el Ministerio de Educación Superior. La propia nota me libra de la necesidad de ampliar en este tema.

    Lamentablemente nuestra prensa volvió a esperar por otros para hacerse eco del problema y ambos ministerios, como entidades responsabilizadas, dejaron que pasara mucho tiempo antes de tomar imprescindibles medidas. Sé que tanto en el MES como en el MINED se ha estado investigando desde el propio día 6 en que se conoció del problema y de las graves consecuencias que ello implicaba.

    Una colega del MINED publicó este miércoles una nota en Cubaeduca con el revelador título “La justicia ante todo y acto seguido lo demás” de la que selecciono algunos fragmentos. Tiene mucha razón Stalina Prado Santiesteban cuando escribe que “no es ésta la primera vez que un hecho de este tipo tiene lugar. Es vergonzoso y aspiramos que sobre los responsables caiga todo el peso de la ley. Hubiese sido una derrota mayor si no se rectificara el error por justicia con nuestros educandos que en esta etapa ya esperan con anhelo el fruto de su esfuerzo, alcanzar una carrera universitaria”.

    Considero, como ella y muchísimos otros que se hace justicia con la decisión de no legitimar un resultado obtenido por algunos a base de la mentira y el trueque desleal de una prueba para aparentar lo que no sabemos. Repetir el examen afecta a muchos en nuestra sociedad y sobre todo por el daño psicológico que implica volver a someterse a semejante ejercicio. No hacerlo es demostrar debilidad, falta de sentido común y complicidad con una corrupción que lamentablemente sigue afectando a nuestra sociedad.

    Como bien Stalina afirma “a los funcionarios de Educación Superior corresponde hacer una revisión en el orden organizativo y de logística que dé al traste con los que creyéndose con derechos que no se le atribuyeron, decidieron llenar sus arcas a costa de injustas acciones que solo perjudicaron al estudiantado postrero del bachillerato cubano, al bolsillo de unos cuantos padres que decidieron probar suerte en el juego y a alguno que otro bloguero aprovechó el tiempo para poner el dedo en una en las redes y tratando de desprestigiar la labor del magisterio cubano y de su Ministerio, por unos pocos “que dicen ser maestros” y que no merecen pararse delante de un aula de clases ni para ver respirar al futuro de nuestro país”.

    Admiro a los maestros que hoy lamentan junto a sus estudiantes este daño a nuestro sistema de educación. Sufro junto a los padres, alumnos y familiares por este golpe traicionero a la obra educacional de este país. Mi herida también sangra por los que ahora tienen que consolar a sus hijos ante la inevitable decisión y mucho más por la certeza absoluta de que todo el que está a mi lado diciendo que defiende a la Revolución apenas vive de ella y espera cada oportunidad para echarnos en cara cada error, cada flaqueza. Este fraude demuestra que todavía tenemos que luchar contra la mente podrida de aquellos que se empeñan en recordarnos que no somos infalibles, pero nos deja lecciones que aún en medio de la tormenta nos dejan las ramas necesarias para evitar el naufragio.

    La justicia ante todo y acto seguido lo demás
    Por Stalina Prado Santiesteban (Cubaeduca/Ministerio de Educación). Ni “bolas” ni “chismes para desestabilizar el proceso revolucionario” hacen que los funcionarios de nuestro Ministerio de Educación Superior den crédito de manera ligera a la información de la calle, aunque el refrán diga “Cuando el río suena es porque piedras trae”. Desde el primer momento las investigaciones comenzaron, pero tal como en otros órdenes de nuestra vida social por cuestiones de seguridad y apelando a la verdadera justicia, que caracteriza este tipo de investigaciones en nuestro país, no se podía actuar ni hacernos eco de “la bola”

    NO es ésta la primera vez que un hecho de este tipo tiene lugar. Es vergonzoso y aspiramos que sobre los responsables caiga todo el peso de la ley. Hubiese sido una derrota mayor si no se rectificara el error por justicia con nuestros educandos que en esta etapa ya esperan con anhelo el fruto de su esfuerzo, alcanzar una carrera universitaria.

    Algunos hoy lloran porque salieron bien sin haber comprado el examen, otros “ hacen mutis” ahora después del error cometido y muchos entienden que la verdadera justicia está en repetir el examen para que realmente éste valide los verdaderos conocimientos que cada uno tiene. Por culpa de unos pocos adultos, se pone en riesgo la integridad mental de nuestros jóvenes en una etapa importante de toma de decisiones, ahora apelamos a que hagan gala de sus conocimientos una vez más el día 26 de mayo y aquellos que de veras tienen los conocimientos, lo podrán demostrar con total transparencia.

    A los funcionarios de Educación Superior corresponde hacer una revisión en el orden organizativo y de logística que dé al traste con los que creyéndose con derechos que no se le atribuyeron, decidieron llenar sus arcas a costa de injustas acciones que solo perjudicaron al estudiantado postrero del bachillerato cubano, al bolsillo de unos cuantos padres que decidieron probar suerte en el juego y a alguno que otro bloguero aprovechó el tiempo para poner el dedo en una en las redes y tratando de desprestigiar la labor del magisterio cubano y de su Ministerio, por unos pocos “que dicen ser maestros” y que no merecen pararse delante de un aula de clases ni para ver respirar al futuro de nuestro país.

    Mirar más allá del fraude
    Por Carlos Ríos (Cubaeduca/Ministerio de Educación). Primero debemos analizar varias aristas del problema. Lo primero y más fácil es culpar a un directivo. Un directivo que debe atender numerosas tareas. El examen es ante todo un acto de honestidad, no para con un sistema, sino con uno mismo porque una prueba de ingreso es solo un acto evaluativo para medir conocimientos. Pero y ¿en el futuro a quién van a comprar o a cuántos van a comprar esos que pagaron por el examen?

    Durante el Seminario de Preparación del curso escolar 2014-2015, Miguel Díaz Canel exhortó a combatir el fraude y la corrupción. «En el debate en las escuelas tiene que estar el enfrentamiento a las ilegalidades y a las indisciplinas sociales como parte de todas estas metas, no dejar acumular problemas y trabajar todos los días por ir arrancando pedazos, porciones a estos problemas acumulados», añadía el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Sin embargo, muchos quedamos mudos y jugamos el papel de Pilatos cuando por “casualidad” nos enteramos de este filtraje que a la postre es el tan sonado fraude.

    Es cierto que la realidad económica del país afecta muchos hogares, no deja de ser una realidad que multiplicar panes y peces en el hogar para los maestros se vuelve casi una odisea. Pero no creo que esto deba implicar un costo social mayor. Porque, ¿acaso es justo que otras personas de la sociedad sufran las consecuencias de nuestro acto egoísta? El de salvarme yo sin importar el prójimo. No, no lo creo.

    Por otra parte, hay que pensar y juzgar antes que nada a esos padres que le ofrecen a su hijo el dinero para obtener la referida prueba de ingreso. ¿Quién es ese padre? ¿Cuáles son sus valores? Debe cuestionarse también a ese padre, porque es un ser humano que está inculcando el fraude, la corrupción, en vez de educar en el ejemplo y el sacrificio. No hay mayor logro que el nacido de nuestro propio esfuerzo y conocimiento. Aquel que se obtiene gracias al precio de la moral de otros es a la postre una vergüenza para nuestras vidas.

    Ese alumno que obtuvo el examen llegará a la universidad, podrá seguir comprando pero ¿y quién le vende sus competencias profesionales? Recuerdo a un profesor en la universidad que siempre nos decía: “Al final los evalúa la vida”. Y tenía razón, porque ¿a quién le pedirán o compraran cuando les soliciten una solución arquitectónica, ingenieril o creativa? Ahí sentirá ese futuro profesional el inmenso e imborrable rubor público que causa la mediocridad en un centro laboral.

    Se puede esgrimir como razón que los exámenes son extremadamente difíciles. Pero acaso, no tiene un estudiante 3 años en el preuniversitario para consolidar sus contenidos. En todos los preuniversitarios en el país se crearon condiciones para estudiar, repasar y consultar dudas a los profesores.

    El llamado de la Dirección de Preuniversitario fue la de estudiar en la escuelas y contar con los profesores que estaban a disposición en cada centro con el fin de repasar y aclarar las dudas. ¿Cuántos alumnos prefirieron irse para sus casas? ¿Cuántos aclararon dudas? Hay que inquirirse uno mismo acerca de esto.

    La flexibilidad del país ha permitido la legalización de los profesores y repasadores particulares. Entonces, aquellos que tengan la posibilidad de pagarlos, porqué no valernos de estos maestros algunos con muchísima experiencia. ¿No tienen un curso completo para consolidar los contenidos adquiridos en la escuela?

    Si de algo hay que culpar a nuestra educación es que todavía no logra, en todos los casos, formar un ciudadano “revolucionario, patriota, disciplinado, trabajador, activo, solidario, antiimperialista y pensador que necesita el país”, según expresara Díaz-Canel.

    La reedición del examen será la justeza con aquellos que han estudiado, con los profesores que dedicaron horas a repasar a sus alumnos, con los padres que dedicaron de su erario personal y sacrificado para pagar un repasador. Será y es la justeza con los educadores que se esfuerzan cada día en las aulas por influir positivamente en la formación integral de los estudiantes.

    Los educadores del portal educativo cubano confiamos en que se tomarán las medidas disciplinarias con los involucrados en dicho fraude.

    Posición del Ministerio de Educación
    Desde nuestro portal, vemos con pena los comentarios publicados en algunos blogs cubanos en los cuales se analiza el hecho sin una cuota de juicio y a priori, sin dar un tiempo al raciocinio obvio que implica tal incidencia.

    Primeramente, el Ministerio de Educación de Cuba, ni ningún otro Organismo de la Administración Central del Estado en el país debe funcionar por rumores, tampoco sucumbir y dar respuestas apresuradas a las personas. Antes que nada, los directivos deben actuar mesuradamente y de conjunto con otras organizaciones del estado para dar una respuesta precisa y actuar en consecuencia. Cuando nos referimos a una respuesta precisa, destacamos el hecho de investigar si es cierto o no el rumor y conocer todos los factores que están involucrados en el mismo.

    Es válida y siempre será válida la respuesta: “Estamos analizando la situación y una comisión fue asignada para estudiar las quejas de la población”, porque eso es lo que se debe hacer. Un ministerio o una institución no funcionan de manera festinada. La respuesta se ofreció por las vías pertinentes y en el momento que se debieron brindar.

    Por otra parte, los exámenes de ingreso no solo atañen a nuestro Ministerio de Educación, también al de Educación Superior y en su momento serán ofrecidas las declaraciones y disculpas pertinentes a la población. Esa misma de donde sale el dinero y se es inconmovible ante la corrupción y los actos de fraude.

    Ahora lo más fácil es observar las manchas y crear la fogata del árbol derribado, pero ¿por qué no dedicar unos minutos a la labor de nuestros maestros de preuniversitario, a los esfuerzos que hace el Ministerio de Educación para que los estudiantes hagan un estudio consciente con vistas a las pruebas de ingreso? ¿Cuántos replicaron en sus blogs y páginas las palabras del Director de Preuniversitario, Rolando Rodríguez Rollero, en su conferencia de prensa del 4 de abril del presente año?

    Esperamos su más sincera colaboración.

    • ¿Maldito fraude? (+Textos de docentes y Posición del MINED)

      21 mayo, 2014 de Visión desde Cuba Deja un comentario

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      Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Es difícil reconocer que uno se equivoca, asumir que pudimos hacer mejor las cosas o que por culpa de un puñado de corruptos se ponga en tela de juicio la obra que con tanto sacrificio han construido miles de educadores y educadoras en este país. La educación cubana sigue recibiendo desde hace algunos días, con y sin razón, embates de desenfrenados “dolientes” que acusan al sistema de lo que en realidad hacen seres humanos.

      Cientos de opiniones han sido emitidas en Cubadebatey Granmatras publicar una nota del Ministerio de Educación Superior anunciando que se repetiría la prueba de ingreso de Matemáticas luego de reconocer que hubo un fraude en su aplicación. Me duele leer tantos “horrores ortográficos” y la manera desgarradora con la que algunos culpan a la educación por los malos actos de algunos pocos. ¿Que tenemos fraude y corrupción en Cuba? Innegable, pero pretender justificar con ellos la manera oportunista que encontraron unos bandoleros del siglo XXI para lucrar y obtener beneficios a costa de los demás es poco menos que bochornoso.

      Cuando hace algunos días leí en La Chiringa de Cuba la primera alerta sobre este fraude en las pruebas de ingreso, me pareció inoportuna la manera en que Carlos Alberto apuntó su ballesta hacia el Ministerio de Educación, al igual que lo hicieron muchos padres desconociendo que la responsabilidad de las pruebas de ingreso es compartida entre este y el Ministerio de Educación Superior. La propia nota me libra de la necesidad de ampliar en este tema.

      Lamentablemente nuestra prensa volvió a esperar por otros para hacerse eco del problema y ambos ministerios, como entidades responsabilizadas, dejaron que pasara mucho tiempo antes de tomar imprescindibles medidas. Sé que tanto en el MES como en el MINED se ha estado investigando desde el propio día 6 en que se conoció del problema y de las graves consecuencias que ello implicaba.

      Una colega del MINED publicó este miércoles una nota en Cubaeduca con el revelador título “La justicia ante todo y acto seguido lo demás” de la que selecciono algunos fragmentos. Tiene mucha razón Stalina Prado Santiesteban cuando escribe que “no es ésta la primera vez que un hecho de este tipo tiene lugar. Es vergonzoso y aspiramos que sobre los responsables caiga todo el peso de la ley. Hubiese sido una derrota mayor si no se rectificara el error por justicia con nuestros educandos que en esta etapa ya esperan con anhelo el fruto de su esfuerzo, alcanzar una carrera universitaria”.

      Considero, como ella y muchísimos otros que se hace justicia con la decisión de no legitimar un resultado obtenido por algunos a base de la mentira y el trueque desleal de una prueba para aparentar lo que no sabemos. Repetir el examen afecta a muchos en nuestra sociedad y sobre todo por el daño psicológico que implica volver a someterse a semejante ejercicio. No hacerlo es demostrar debilidad, falta de sentido común y complicidad con una corrupción que lamentablemente sigue afectando a nuestra sociedad.

      Como bien Stalina afirma “a los funcionarios de Educación Superior corresponde hacer una revisión en el orden organizativo y de logística que dé al traste con los que creyéndose con derechos que no se le atribuyeron, decidieron llenar sus arcas a costa de injustas acciones que solo perjudicaron al estudiantado postrero del bachillerato cubano, al bolsillo de unos cuantos padres que decidieron probar suerte en el juego y a alguno que otro bloguero aprovechó el tiempo para poner el dedo en una en las redes y tratando de desprestigiar la labor del magisterio cubano y de su Ministerio, por unos pocos “que dicen ser maestros” y que no merecen pararse delante de un aula de clases ni para ver respirar al futuro de nuestro país”.

      Admiro a los maestros que hoy lamentan junto a sus estudiantes este daño a nuestro sistema de educación. Sufro junto a los padres, alumnos y familiares por este golpe traicionero a la obra educacional de este país. Mi herida también sangra por los que ahora tienen que consolar a sus hijos ante la inevitable decisión y mucho más por la certeza absoluta de que todo el que está a mi lado diciendo que defiende a la Revolución apenas vive de ella y espera cada oportunidad para echarnos en cara cada error, cada flaqueza. Este fraude demuestra que todavía tenemos que luchar contra la mente podrida de aquellos que se empeñan en recordarnos que no somos infalibles, pero nos deja lecciones que aún en medio de la tormenta nos dejan las ramas necesarias para evitar el naufragio.

      La justicia ante todo y acto seguido lo demás
      Por Stalina Prado Santiesteban (Cubaeduca/Ministerio de Educación). Ni “bolas” ni “chismes para desestabilizar el proceso revolucionario” hacen que los funcionarios de nuestro Ministerio de Educación Superior den crédito de manera ligera a la información de la calle, aunque el refrán diga “Cuando el río suena es porque piedras trae”. Desde el primer momento las investigaciones comenzaron, pero tal como en otros órdenes de nuestra vida social por cuestiones de seguridad y apelando a la verdadera justicia, que caracteriza este tipo de investigaciones en nuestro país, no se podía actuar ni hacernos eco de “la bola”

      NO es ésta la primera vez que un hecho de este tipo tiene lugar. Es vergonzoso y aspiramos que sobre los responsables caiga todo el peso de la ley. Hubiese sido una derrota mayor si no se rectificara el error por justicia con nuestros educandos que en esta etapa ya esperan con anhelo el fruto de su esfuerzo, alcanzar una carrera universitaria.

      Algunos hoy lloran porque salieron bien sin haber comprado el examen, otros “ hacen mutis” ahora después del error cometido y muchos entienden que la verdadera justicia está en repetir el examen para que realmente éste valide los verdaderos conocimientos que cada uno tiene. Por culpa de unos pocos adultos, se pone en riesgo la integridad mental de nuestros jóvenes en una etapa importante de toma de decisiones, ahora apelamos a que hagan gala de sus conocimientos una vez más el día 26 de mayo y aquellos que de veras tienen los conocimientos, lo podrán demostrar con total transparencia.

      A los funcionarios de Educación Superior corresponde hacer una revisión en el orden organizativo y de logística que dé al traste con los que creyéndose con derechos que no se le atribuyeron, decidieron llenar sus arcas a costa de injustas acciones que solo perjudicaron al estudiantado postrero del bachillerato cubano, al bolsillo de unos cuantos padres que decidieron probar suerte en el juego y a alguno que otro bloguero aprovechó el tiempo para poner el dedo en una en las redes y tratando de desprestigiar la labor del magisterio cubano y de su Ministerio, por unos pocos “que dicen ser maestros” y que no merecen pararse delante de un aula de clases ni para ver respirar al futuro de nuestro país.

      Mirar más allá del fraude
      Por Carlos Ríos (Cubaeduca/Ministerio de Educación). Primero debemos analizar varias aristas del problema. Lo primero y más fácil es culpar a un directivo. Un directivo que debe atender numerosas tareas. El examen es ante todo un acto de honestidad, no para con un sistema, sino con uno mismo porque una prueba de ingreso es solo un acto evaluativo para medir conocimientos. Pero y ¿en el futuro a quién van a comprar o a cuántos van a comprar esos que pagaron por el examen?

      Durante el Seminario de Preparación del curso escolar 2014-2015, Miguel Díaz Canel exhortó a combatir el fraude y la corrupción. «En el debate en las escuelas tiene que estar el enfrentamiento a las ilegalidades y a las indisciplinas sociales como parte de todas estas metas, no dejar acumular problemas y trabajar todos los días por ir arrancando pedazos, porciones a estos problemas acumulados», añadía el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Sin embargo, muchos quedamos mudos y jugamos el papel de Pilatos cuando por “casualidad” nos enteramos de este filtraje que a la postre es el tan sonado fraude.

      Es cierto que la realidad económica del país afecta muchos hogares, no deja de ser una realidad que multiplicar panes y peces en el hogar para los maestros se vuelve casi una odisea. Pero no creo que esto deba implicar un costo social mayor. Porque, ¿acaso es justo que otras personas de la sociedad sufran las consecuencias de nuestro acto egoísta? El de salvarme yo sin importar el prójimo. No, no lo creo.

      Por otra parte, hay que pensar y juzgar antes que nada a esos padres que le ofrecen a su hijo el dinero para obtener la referida prueba de ingreso. ¿Quién es ese padre? ¿Cuáles son sus valores? Debe cuestionarse también a ese padre, porque es un ser humano que está inculcando el fraude, la corrupción, en vez de educar en el ejemplo y el sacrificio. No hay mayor logro que el nacido de nuestro propio esfuerzo y conocimiento. Aquel que se obtiene gracias al precio de la moral de otros es a la postre una vergüenza para nuestras vidas.

      Ese alumno que obtuvo el examen llegará a la universidad, podrá seguir comprando pero ¿y quién le vende sus competencias profesionales? Recuerdo a un profesor en la universidad que siempre nos decía: “Al final los evalúa la vida”. Y tenía razón, porque ¿a quién le pedirán o compraran cuando les soliciten una solución arquitectónica, ingenieril o creativa? Ahí sentirá ese futuro profesional el inmenso e imborrable rubor público que causa la mediocridad en un centro laboral.

      Se puede esgrimir como razón que los exámenes son extremadamente difíciles. Pero acaso, no tiene un estudiante 3 años en el preuniversitario para consolidar sus contenidos. En todos los preuniversitarios en el país se crearon condiciones para estudiar, repasar y consultar dudas a los profesores.

      El llamado de la Dirección de Preuniversitario fue la de estudiar en la escuelas y contar con los profesores que estaban a disposición en cada centro con el fin de repasar y aclarar las dudas. ¿Cuántos alumnos prefirieron irse para sus casas? ¿Cuántos aclararon dudas? Hay que inquirirse uno mismo acerca de esto.

      La flexibilidad del país ha permitido la legalización de los profesores y repasadores particulares. Entonces, aquellos que tengan la posibilidad de pagarlos, porqué no valernos de estos maestros algunos con muchísima experiencia. ¿No tienen un curso completo para consolidar los contenidos adquiridos en la escuela?

      Si de algo hay que culpar a nuestra educación es que todavía no logra, en todos los casos, formar un ciudadano “revolucionario, patriota, disciplinado, trabajador, activo, solidario, antiimperialista y pensador que necesita el país”, según expresara Díaz-Canel.

      La reedición del examen será la justeza con aquellos que han estudiado, con los profesores que dedicaron horas a repasar a sus alumnos, con los padres que dedicaron de su erario personal y sacrificado para pagar un repasador. Será y es la justeza con los educadores que se esfuerzan cada día en las aulas por influir positivamente en la formación integral de los estudiantes.

      Los educadores del portal educativo cubano confiamos en que se tomarán las medidas disciplinarias con los involucrados en dicho fraude.

      Posición del Ministerio de Educación
      Desde nuestro portal, vemos con pena los comentarios publicados en algunos blogs cubanos en los cuales se analiza el hecho sin una cuota de juicio y a priori, sin dar un tiempo al raciocinio obvio que implica tal incidencia.

      Primeramente, el Ministerio de Educación de Cuba, ni ningún otro Organismo de la Administración Central del Estado en el país debe funcionar por rumores, tampoco sucumbir y dar respuestas apresuradas a las personas. Antes que nada, los directivos deben actuar mesuradamente y de conjunto con otras organizaciones del estado para dar una respuesta precisa y actuar en consecuencia. Cuando nos referimos a una respuesta precisa, destacamos el hecho de investigar si es cierto o no el rumor y conocer todos los factores que están involucrados en el mismo.

      Es válida y siempre será válida la respuesta: “Estamos analizando la situación y una comisión fue asignada para estudiar las quejas de la población”, porque eso es lo que se debe hacer. Un ministerio o una institución no funcionan de manera festinada. La respuesta se ofreció por las vías pertinentes y en el momento que se debieron brindar.

      Por otra parte, los exámenes de ingreso no solo atañen a nuestro Ministerio de Educación, también al de Educación Superior y en su momento serán ofrecidas las declaraciones y disculpas pertinentes a la población. Esa misma de donde sale el dinero y se es inconmovible ante la corrupción y los actos de fraude.

      Ahora lo más fácil es observar las manchas y crear la fogata del árbol derribado, pero ¿por qué no dedicar unos minutos a la labor de nuestros maestros de preuniversitario, a los esfuerzos que hace el Ministerio de Educación para que los estudiantes hagan un estudio consciente con vistas a las pruebas de ingreso? ¿Cuántos replicaron en sus blogs y páginas las palabras del Director de Preuniversitario, Rolando Rodríguez Rollero, en su conferencia de prensa del 4 de abril del presente año?

      Esperamos su más sincera colaboración.

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