El farsante

Dicen que Quiñones, en sus buenos tiempos, quiero decir esos tiempos en los que todavía era un respetado abogado, antes de que se viera involucrado y culpable en un caso de falsificación de documentos oficiales, y estuviera en la cárcel, era un tipo normal.

Yo lo conocí después, lo que no sé si es una suerte o una desgracia. Si pudiera escoger, si en algún momento no hubiera asumido a la UNEAC como una segunda casa de fines de semana y cofradías, hubiera elegido no conocerlo nunca, en cuyo caso no me hubiera perdido mucho.

Entonces, quizás su nombre aludiría a algunos poemas salvados por mi memoria de su primer libro, y no al hombre tendencioso y manipulador que, desde que lo tronaron, no ha dejado de ser ni un solo minuto de su vida.

Con camino andado en la manía de acusar sin basamento y enredar oscuras telas de araña sobre personas que no la deben y no se molestan en temerla; ahora resulta que Quiñones es una de las flamantes plumas que tributan a la página web CUBANET, especializada en la guerra y la subversión contra la Revolución Cubana.

Y resulta también que después de años presumiendo de objetividad y de menospreciar  la prensa guantanamera, todo parece indicar que los periodistas oficialistas nos hemos convertido en su fuente casi exclusiva de noticias, datos y declaraciones…

Con sus pocas habilidades de recopilar información en la calle y su menos abundante carisma, es entendible que no tenga otro remedio que hacer de revisionista con el periódico provincial, órgano oficial del Partido en la provincia, y de paso reconocer la veracidad de la prensa-oficialista-comunista.

Lo mueve, eso sí,  el interés por embolsillarse los 100 CUC que, según lenguas malas pero confiables, le pagan por cada mala copia que redacta en un estilo en blanco y negro que no envidiaría ni un analfabeto funcional con internet a mano.

Tampoco su prosa se salva de los vuelos mediocres del que habla de lo que no vive y menos siente. Yo esperé cosas mejores de él, a pesar de los extremos, de las mentiras incluso. Esperé que me mintiera con poética, que me sorprendiera a mentiras que suenan tan bien que cualquiera que las oye podría sospechar que son verdades.

Pero ese es mi problema, siempre espero lo mejor de la gente, incluso de esa que, una vez y otra más, me prueban que no lo merecen.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s