El recuerdo emocionado de Maday

ImagenCuando Maday murió hace unos años, en el año 2003, yo andaba por no sé dónde. Como a todos los que la conocimos su desaparición nos golpeó fuerte. ¡Su quehacer era tan notable y estaba tan llena de futuro! Era una persona realizadora de sueños propios y ajenos. Como si fuera más de una en un cuerpo.

Para mí, ninguna cabeza mejor en esta tierra al extremo Oriente cubano para la labor de enaltecimiento martiano, de lo cual era una apasionada. Antes de que naciera aquí la Sociedad Cultural José Martí, de la cual fue insustituible presidenta fundadora, creó a su iniciativa y con rigor el permanente Grupo provincial Martiano. Sus varios estudios al respecto culminaron en Paz de Alma, ensayo que le publicó la editorial El Mar y la Montaña, de esta localidad. Tenía honda admiración por Cintio y Fina, por Hart, y otros martianos desaparecidos o vivos. Se vinculaba con ardor a diversas instituciones del país que intervenían en la formación patriótica e histórica.

 

Su idealismo y sensibilidad me conmueven todavía. La vi florecer y hacer florecer a la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, de Guantánamo, cuando se le encargó su dirección. Ni antes, ni después de ella, tuvo aquella institución cultural tanta distinción y fineza en sus propuestas. La sentí capaz, generosa y sufriente cuando hubiera querido estar más cerca de sus desvelos cotidianos en la capital provincial, en lugar de retirada en su hogar de Caimanera, cerca de su madre.

No tuvo los hijos propios que sé la habrían complacido tanto, ni atesoró para siempre los definitivos amores de que era capaz, lo cual la convirtió en tía amorosa y en permanente romántica enamorada y fomentadora de los mejores sentimientos en quienes gozaban de su amistad.

Nunca fui yo, por método propio, su incondicional, pero siempre creí firmemente en su total honestidad y sinceridad, y sentí plena confianza en su capacidad para cada cosa que emprendía. Creo que no siempre le hicieron justicia a sus méritos y capacidades quienes se servían de ellos. Siempre se entregó más, dio más de sí de lo que recibió. Era una persona inteligente y buena.

Tiempo y medios le faltaron para mostrar la cosecha total de su viaje a Jamaica en busca de noticias históricas sobre Mariana Grajales y José Martí en esa vecina isla, agenciado por su devoción en el tema. Sé que proyectó presentar los materiales al respecto como parte de un documental con realizadores del telecentro Solvisión, cuya suerte desconozco.

Comoquiera, esa ocasión me propició conocer de uno de los últimos trabajos en el que sé se hallaba más comprometida. La entrevisté a su regreso de Jamaica y publiqué el trabajo que a continuación presento. Reproducirlo aquí, con algunas variantes, es mi homenaje al recuerdo emocionado de Maday.  

Una visita emocionante: Huellas fundidas de Mariana y Martí en Jamaica

En el camino viejo a Temple Hall, todavía se conserva el lugar donde presumiblemente el Héroe Nacional cubano se tomó la única foto conocida en la que aparece él solo de cuerpo entero. Un libro de más de un centenar de años, en una catedral, atestigua la fecha en que fue sepultada la madre de los Maceo. Relata sus memorias al respecto una apasionada investigadora de los vínculos entre el extremo oriente de Cuba y la vecina isla de Jamaica.

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Mariana Grajales Cuello, José Martí Pérez y Antonio Maceo Grajales

Por Víctor Hugo Purón Fonseca

Foto: Reunel Gómez Ramírez

(Versión de un artículo en: Memorias, suplemento histórico del periódico Venceremos, enero-abril del 2001, Año 2. No. 1. P. 13-15)

Ser la directora de la Plaza de la Revolución Mariana Grajales Cuello, de Guantánamo, desde 1994, implicó para Magdalena (Maday) Cantillo Frómeta asumir que la mujer cuyo nombre honra esa institución, como al aeropuerto local y a una brigada de recogedoras de café, entre otras instituciones de Guantánamo, había salido en vida para siempre de Cuba precisamente desde la manigua mambisa guantanamera.

Así lo atestigua una carta de su hijo Antonio Maceo Grajales escrita cuando debió abandonar la lucha por la independencia de Cuba en 1878 y embarcar hacia el exterior, y en la misiva se refiere a la situación y destino de sus seres queridos.

Maday anda sin pausa investigando tras los pasos que convirtieron a la madre de los Maceo en emigrada revolucionaria en la vecina isla de Jamaica, tras ser combatiente en la retaguardia de Antonio y demás miembros de la tribu heroica en los montes de Baracoa, al finalizar la llamada Guerra de los Diez Años. La investigadora acopia y confirma sobre el terreno los datos que otros reunieron antes, pero tiene el privilegio de indagar en los sitios precisos de la geografía donde Mariana hizo obra patriótica.

Nacida en Baracoa, criada en Caimanera, graduada en Español y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Raúl Gómez García, de Guantánamo, apasionada estudiosa de la vida y la obra de José Martí y docente por muchos años, Maday viajó a Jamaica con fines de estudio a inicios de 2001.

Así, mientras en la editorial El Mar y la Montaña está en proceso de publicación su investigación acerca de la presencia de Guantánamo en la obra de José Martí, con el título Paz de Alma, se prepara para dar a conocer las informaciones recopiladas sobre el terreno  durante la estancia de unos 20 días en la vecina nación caribeña.

Varias conclusiones de importancia histórica acerca de Mariana le permitieron sus indagaciones in situ, con el concurso del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), la embajada cubana en Kingston y autoridades y personalidades jamaicanas.

 Caminos llenos de historia

Las búsquedas de Maday, según precisa, al acceder a adelantar información, le dieron la posibilidad de poder precisar y obtener constancia personal, en imágenes fotográficas y de video, con la fe de los documentos que a raíz del diálogo de este periodista con ella procesa para su publicación.

El primer valor derivado de esta visita que defiende la también fundadora de la Sociedad Cultural José Martí en Guantánamo es esa evidencia obtenida en sitios, hechos y testimonios relacionados con la emigración revolucionaria cubana del siglo XIX, en particular de Mariana, los Maceo y José Martí, en tierras jamaicanas. Al respecto aclara:

 -Se ha considerado hasta ahora desaparecida la mayor parte de las evidencias materiales de aquellos patriotas en Jamaica, como consecuencia de terremotos, ciclones y la acción humana. Pues bien: comprobé que, pese a todo, los lugares se conservan y, sobre todo, una conciencia y una memoria de aquellos hechos, entre varios jamaicanos, incluidos actuales descendientes de aquellas familias cubanas que allí se radicaron.

-Por una feliz coincidencia, Temple Hall, el sitio rural a 15 kilómetros de Kingston donde Martí sostuvo una memorable reunión con los emigrados el domingo 9 de octubre de 1892, tiene también importancia histórica nacional para Jamaica, pues allí residieron personalidades del país, como un gobernador cuya esposa le dio al lugar su nombre actual, que es el apellido de ella, y se conserva su casona residencial.

-Por cierto –prosigue-, al consultar periódicos locales de la época en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional del Instituto de Jamaica, en uno de los varios artículos referidos a la inmigración cubana publicados por la prensa, se dice que Martí les regaló a sus compatriotas la primera bandera cubana que entraba en esa isla. Con ese símbolo patrio aparece el fundador del Partido Revolucionario Cubano junto a los emigrados revolucionarios cubanos en una de las fotos conocidas de Martí en Temple Hall. A esos cubanos se les recuerda allí también hoy porque fomentaron la agroindustria tabacalera.

¿Dónde residía entonces Mariana Grajales?

-Para que su madre viviera en ella, el hijo menor de Mariana, Marcos, había arrendado la casa con el número 34 de Church Street, en Kingston. Esa calle sigue existiendo hoy con el mismo nombre aunque, por supuesto, la arquitectura de todo el entorno ha cambiado totalmente en relación con hace más de cien años.

-Marcos y su hermano Tomás fueron también tabacaleros en Temple Hall. Constaté también el sitio rural de Cassava River, donde la familia Maceo tenía una parcela donde cultivaban hortalizas, y donde Mariana iba a visitar a sus hijos.

 -En Kingston pude ubicar Barbican Square, donde vivió Antonio en 1878, poco después de salir de Cuba tras el fin de la guerra.

-Las evidencias mejor conservadas en relación con los patriotas cubanos están en la parte rural, en toda la zona conocida como Saint Andrews, cercana a la capital jamaicana donde hoy hay, incluso, una loma nombrada Cuban Mount o Cuban Ridge.

 -Como es célebre, Martí visitó y conoció personalmente por primera y única vez a Mariana durante la estancia que el jefe revolucionario tuvo en Jamaica entre el 8 y el 12 de octubre de 1892. Al respecto, él escribió y publicó luego en Patria, el periódico de la causa independentista, un conmovedor testimonio acerca de la anciana madre de los Maceo.

¿Qué aclaraciones o confirmaciones pudo hacer en los documentos consultados?

-Pude consultar el libro de enterramientos maravillosamente conservado en la Catedral de la Santa Trinidad, de Kingston, documento de más de cien años.

-En una de sus páginas está asentada la evidencia de la sepultura de Mariana el 28 de noviembre de 1893, en el cementerio católico de Saint Andrews.

-Al respecto, en Cuba, en algunos medios académicos, esta fecha ha traído confusiones, al considerar que en esa fecha se produjo el fallecimiento de la venerada madre, que en realidad fue reportado por su hijo Marcos el día anterior, según aparece en el también consultado en esta ocasión archivo de Spanish Town, otra zona de Kingston.

-También es de general conocimiento que los restos de Mariana fueron trasladados a Santiago de Cuba en 1923, hecho que aparece con gran repercusión en la prensa jamaicana de la época. La exhumación y transporte se hizo a cargo de la gestión de un grupo de patriotas de la ciudad oriental y de su hija Dominga, y hoy los restos mortales de Mariana descansan en el cementerio santiaguero de Santa Ifigenia.

-Encontré en los archivos de la mencionada Catedral, con la ayuda del padre Mc Kloughin, las partidas bautismales de descendientes de los Maceo y otros cubanos nacidos en Jamaica.

Del Kingston de aquella emigración patriótica cubana, ¿qué se advierte hoy allí?

-Hay instalado un busto de Antonio Maceo en el centro de la ciudad, cerca del Parque de los Héroes de Jamaica, regalo del pueblo de Cuba al jamaicano en 1955, en agradecimiento a la acogida que allí le dieron al Titán de Bronce.

-Sin embargo, en ninguno de los demás sitios relacionados con la presencia de Martí, Mariana y los emigrados revolucionarios cubanos hay señalizaciones referidas a esos próceres y hechos históricos.

-Conocí que en algún momento después del año 1970 fue destruido por un incendio el Myrtle Hotel, donde se alojó Martí durante su gloriosa visita de 1892. Obtuve constancia de que todavía en el primero de esos años la edificación continuaba siendo un hotel, aunque trasformada por varias reconstrucciones. Ahora el sitio, frente a la avenida Port Royal, es un solar yermo donde quedan restos del piso de cemento y columnas, y crecen siete palmas.

-En el Myrtle Hotel Martí fue entrevistado por la prensa. Cuando el reportero le planteó la posibilidad de anexión de Cuba a los Estados Unidos, el Apóstol de la independencia cubana respondió enfáticamente: “Eso nunca sucederá”, como pude leer en los antiguos ejemplares del diario Colonial Standard, consultados en esta visita. El reportero escribió: “El señor Martí impresiona a uno por ser un hombre de intensa fuerza de carácter y determinación, y alguien que lucharía y moriría por una “idea””.

-Revisé igualmente otras crónicas que dan fe del gran impacto político y social de la breve permanencia martiana en la isla, publicadas por periódicos tales como Jamaica Times y Dayly Gleaner.

Una de las más reproducidas imágenes del Maestro es la conocida como El Martí de Jamaica. ¿Qué puede decir sobre el lugar en que se tomó?

-Uno de los momentos más emocionantes de mi recorrido martiano y maceísta por Jamaica fue cuando me propuse verificar el lugar exacto donde se tomó esa única foto que se conserva del Maestro sólo de cuerpo entero.

-El hijo del fotógrafo Juan Bautista Valdés, del mismo nombre y oficio que el bayamés, en testimonio recogido en libro en 1954, cuenta que su padre hizo el retrato en el sitio llamado Bony Hill, en el camino a Temple Hall, donde había un arroyo y un paisaje que él describe como paradisíaco.

-Ahora, durante mi cruzada, el señor Robinson, diputado por Temple Hall, me confirmó la existencia actual del asentamiento rural de Bony Hill, en el camino viejo a Temple Hall. Fui en busca de ese sitio acompañada por el joven Sheldon, también conocedor de la zona, y Mercedes Herrera, funcionaria de la embajada cubana.

-Nos desviamos de la carretera moderna que hoy conduce a Temple Hall y fuimos por el viejo camino hasta un arroyo conocido como Woke-Water. Allí me encontré con un paisaje realmente maravilloso. El sendero es un paso que cruza la corriente desde la orilla derecha de la corriente rumbo a Temple Hall.

-Así, el borde izquierdo del camino se parece mucho todavía, según todas las apariencias que advertí, al lugar elegido para perpetuar la imagen martiana por aquel fotógrafo. En la otra vertiente hay algunas casas modernas, no de época, y los bordes del camino son más abruptos, de vegetación más tupida; pero del lado en que nos detuvimos es asombrosa la coincidencia con la imagen del fondo de la célebre foto, con un talud y una vegetación muy semejante a la que se ve en ella, como un pedazo de tierra sometido a la acción frecuente de una corriente de agua.

-Fue para mí verdaderamente emocionante poder tener la oportunidad de hacer esta comprobación. Me parece totalmente impropio que carezcan de señalización en el terreno éste y otros sitios relacionados con Martí, Mariana y los emigrados revolucionarios cubanos de fines del siglo XIX en Jamaica.

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